Una hora en la playa en noviembre no basta. Da igual la hora. No basta. Esta vez no estoy preparado, mañana creo que tampoco lo estaré. Es diferente a la última vez que estuve aquí, aquello era final de verano y la casualidad quiere que de la bolsa salte una servilleta de papel del helado que comí aquel día. Las olas vienen y van y esta vez se han colado en mi mochila. Devuelvo la servilleta a la bolsa preguntándome cuándo decidirá volver a salir, sin saber qué hará de mientras ni dónde irá.
Mediodía y solamente una hora. No basta. Me veo entrando en el mar, repasando las olas mientras permito que me inunde el olor. Ahora, una hora después, recupero el aliento del mar entre mis manos. Una hora no basta para eliminarlo, estoy impregnado mientras me siento en la arena y muerdo una manzana que había elegido por su aroma y ahora ya no me sabe a nada más que a mar.
No me basta. Quiero más.
Tuesday, November 20, 2007
Una hora en la playa
en
10:00 AM